Por qué falta hueso
El hueso alveolar existe para sostener raíces. Cuando una raíz desaparece, el hueso que la rodeaba pierde su función y empieza a reabsorberse: es más rápido durante el primer año tras la extracción y continúa, más despacio, durante el resto de la vida. Nadie hace nada mal para que ocurra; ocurre.
A eso se suman otras causas: una enfermedad periodontal que ya destruyó hueso antes de perder el diente, una infección larga, un traumatismo, o la presión constante de una dentadura completa apoyada sobre la encía durante años.
En el maxilar superior posterior hay además un factor anatómico. El seno maxilar es una cavidad de aire que ocupa el espacio por encima de los molares, y con el tiempo tiende a neumatizarse, es decir, a expandirse hacia abajo ocupando el hueso que va quedando libre. De ahí que esa zona sea la que con más frecuencia necesita un procedimiento adicional.
Qué tipos de injerto existen
Un injerto no es un bloque que se atornilla y ya está. En la mayoría de los casos es un material particulado que sirve de andamio para que su propio hueso crezca a través de él, protegido por una membrana. El material varía:
- Autólogo
- Hueso del propio paciente, tomado de otra zona de la boca. Es el que mejor se comporta biológicamente, pero exige una segunda zona quirúrgica.
- Alógeno
- Hueso humano de banco, procesado y esterilizado. Evita la segunda cirugía y está ampliamente documentado.
- Xenoinjerto
- De origen animal, habitualmente bovino, tratado hasta dejar solo la matriz mineral. Se reabsorbe muy despacio, lo que ayuda a mantener el volumen a largo plazo.
- Aloplástico
- Material sintético, como fosfatos de calcio. Sin origen biológico, útil en pacientes que prefieren evitarlo por convicción o por creencias.
- Regeneración ósea guiada
- No es un material sino una técnica: cubrir el injerto con una membrana que impide que el tejido blando, que crece más rápido, invada el espacio antes de que lo haga el hueso.
La elevación de seno, en concreto
Cuando la altura de hueso bajo el seno maxilar no basta para alojar un implante, se levanta la membrana que tapiza el suelo del seno y se rellena el espacio ganado con material de injerto. Hay dos abordajes.
La elevación por vía crestal se hace desde el mismo orificio del implante, empujando el suelo del seno unos milímetros hacia arriba. Es poco invasiva y sirve cuando falta poco. La elevación por vía lateral abre una ventana en la pared externa del maxilar, permite ganar mucha más altura y es una cirugía de mayor entidad.
Según cuánto hueso quede, el implante se coloca en el mismo acto o se espera a que el injerto consolide. Esa decisión también depende de la estabilidad que se consiga, y también se toma en el quirófano.
Cuánto se tarda
Un injerto necesita consolidar antes de recibir un implante, y esa consolidación se mide en meses, no en semanas. El rango habitual va de cuatro a nueve meses según la técnica, el material y el volumen que se haya repuesto; después empieza el tiempo de osteointegración del implante propiamente dicho.
Sumado, un caso con injerto extenso puede ir de nueve a dieciocho meses desde la primera cirugía hasta la corona definitiva. Es el motivo por el que en la primera visita se insiste tanto en si hará falta injerto: cambia el calendario más que ninguna otra variable.
Cuando el injerto es pequeño y se hace a la vez que el implante, no se añade tiempo apreciable. Los dos extremos existen y por eso no hay una cifra única.
Riesgos, y cuándo se puede evitar
Los riesgos propios del injerto son la infección del material, su exposición a través de la encía, una reabsorción mayor de la esperada —de modo que el volumen final no alcance— y, en la elevación de seno, la perforación de la membrana sinusal o una sinusitis posterior. Una perforación advertida durante la cirugía se repara y en general no cambia el resultado; una no advertida sí puede complicarlo.
También conviene saber que el injerto no siempre es obligatorio. Hay alternativas que a veces resuelven el mismo problema sin reponer hueso: implantes más cortos o más estrechos donde la anatomía lo admite, implantes inclinados que buscan el hueso disponible, o replantear la prótesis para apoyarse en otra zona. Cuál conviene depende enteramente de lo que muestre la tomografía.
Y hay situaciones que exceden lo que se trata en una consulta general de implantología y que se derivan a cirugía maxilofacial. Decirlo a tiempo forma parte del trabajo.
Esta página es información general para pacientes, escrita para que llegue usted a la consulta sabiendo qué preguntar. No es un diagnóstico ni una indicación de tratamiento: eso solo puede darse tras una exploración clínica y las pruebas de imagen correspondientes.
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